Más pasajeros en los aeropuertos fortalecen una cadena de valor que impacta a miles de familias en RD
El crecimiento sostenido del movimiento de pasajeros por los aeropuertos dominicanos durante 2026 no solo refleja una mayor conectividad aérea del país, sino también una ampliación de la actividad económica que se genera alrededor de cada operación aérea. Entre enero y julio, las terminales aeroportuarias movilizaron 12,923,922 pasajeros, unos 1,013,247 pasajeros adicionales, equivalentes a un crecimiento de 8.5% respecto a los 11,910,675 registrados en igual período de 2025.
El dato adquiere una dimensión mayor cuando se observa desde la perspectiva de la cadena de valor que sostiene al turismo y al transporte aéreo. El movimiento de pasajeros demanda servicios dentro y fuera de las terminales, desde transporte terrestre, taxis, autobuses turísticos, alquiler de vehículos y servicios de equipaje, hasta restaurantes, comercios, tiendas, servicios aeroportuarios, catering, mantenimiento y otras actividades que encuentran en el flujo de viajeros una fuente permanente de demanda.
Pero el efecto económico no termina en los aeropuertos. El incremento de la actividad turística y de los servicios asociados al viajero genera necesidades de abastecimiento que alcanzan a sectores como la agricultura, la agroindustria, la manufactura, la producción de alimentos y bebidas, la distribución, el comercio y una amplia gama de proveedores nacionales. Hoteles, restaurantes, aerolíneas, aeropuertos y empresas de servicios requieren productos y suministros que, en diferentes niveles, forman parte de una cadena productiva que conecta al visitante con productores y trabajadores de distintas zonas del país.
Esta dinámica convierte a los aeropuertos en importantes puntos de entrada y salida de actividad económica, especialmente en los principales destinos turísticos. Punta Cana movilizó 1,092,536 pasajeros durante julio, equivalente al 55% del tráfico nacional de ese mes, mientras Las Américas registró 555,436 y Santiago 250,105. En conjunto, estas tres terminales concentraron el 95% del movimiento de pasajeros del país durante julio.
El crecimiento también se manifiesta en las operaciones aéreas. Durante julio se realizaron 13,268 vuelos comerciales de pasajeros, 442 más que en el mismo mes de 2025, para un crecimiento interanual de 3.4%. A su vez, julio registró 1,988,421 pasajeros, convirtiéndose en el segundo mes de mayor tráfico aéreo en la historia de la República Dominicana, solamente por detrás de marzo de 2026.
Un efecto que se multiplica
El impacto de este crecimiento puede entenderse como una cadena que se amplía a medida que aumenta el flujo de pasajeros. Más vuelos requieren más servicios aeroportuarios; más viajeros generan mayor demanda de transporte, alimentación, alojamiento, excursiones y compras; y esa demanda, a su vez, requiere mayores volúmenes de productos, alimentos, bebidas, servicios logísticos y otros insumos.
De esta manera, miles de familias dominicanas vinculadas directa e indirectamente a estas actividades participan de los beneficios derivados de la expansión del movimiento aéreo. El taxista que transporta a un visitante, el empleado aeroportuario, el conductor de un autobús turístico, el agricultor que abastece un hotel, el productor de alimentos, el trabajador de una empresa de catering, el comerciante, el proveedor de servicios y el personal de restaurantes y establecimientos turísticos forman parte de una misma cadena económica.

AILA. Foto Archivo
Este efecto adquiere especial relevancia para las economías locales de los destinos turísticos. El mayor flujo de viajeros incrementa las oportunidades de consumo y contratación de servicios en las comunidades cercanas a los aeropuertos y a los polos turísticos, mientras que la demanda de bienes y suministros puede extenderse hacia otras provincias productoras, conectando territorios que no necesariamente reciben directamente al visitante, pero que participan en el proceso de abastecimiento.
Por ello, el crecimiento de la aviación comercial debe analizarse más allá de la cantidad de personas que entran o salen de una terminal. El tráfico aéreo constituye uno de los principales habilitadores del turismo internacional y, con este, de una extensa red de actividades económicas que se beneficia de la llegada de visitantes y del desplazamiento de pasajeros.
Las estadísticas de la Junta de Aviación Civil muestran que, al cierre de julio, el país acumulaba 20,606,041 pasajeros en los últimos 12 meses, con un crecimiento de 7% frente al período anterior. La JAC proyecta que el tráfico aéreo podría cerrar 2026 alrededor de los 21 millones de pasajeros, aunque advierte que factores como el comportamiento del combustible y la temporada ciclónica podrían moderar el ritmo de crecimiento durante el segundo semestre.
Para República Dominicana, mantener y ampliar esta conectividad representa, por tanto, mucho más que incorporar vuelos o aumentar las estadísticas aeroportuarias. Cada incremento en el flujo de pasajeros abre espacio para una mayor actividad en hoteles, restaurantes, transporte, comercio y excursiones, pero también para productores agrícolas, fabricantes, suplidores, empresas logísticas y trabajadores de numerosos sectores.
La ecuación es sencilla: mientras mayor sea el flujo de pasajeros que movilizan los aeropuertos dominicanos, mayor es el volumen potencial de actividad que se mueve alrededor de ellos. Y detrás de esa actividad existe una cadena de empresas, trabajadores y familias cuyo ingreso está vinculado, directa o indirectamente, al dinamismo de la aviación y el turismo.
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